La educación pública con su disciplina espartana genera alumnos reprimidos y con baja autoestima. ¿Por qué se castiga a quienes tienen poco y se perdona a quienes tienen mucho?. En todo caso, estos últimos tienen una autoestima soberbia.
Blog para la discusión de temas académicos y pedagógicos surgidos de la praxis diaria y de la reflexión sobre dicho quehacer.
Thursday, October 4, 2007
Herejía III
El alumno de buenos modales y cortés, siempre será bienvenido. Un alumno maleducado, aunque brillante siempre será pedante.
Herejía II
Muchos profesionales, cuando estudiantes, nunca hicieron completamente bien un problema de Física en una prueba oficial. Shame on they.
Wednesday, August 8, 2007
Panorama de Viernes, en 100 palabras.
Otra historia que escribí en la más pura tradición Haiku (http://es.wikipedia.org/wiki/Haiku), es decir de 100 palabras trata sobre un episodio desconocido para todas aquellas personas que nopertenecen a la admiistración pública, es decir, que no son funcionarios del estado: el Sumario.
Palabra temida y que se repite en ecos múltiples en los pasillos de los oscuros edificios de los empleados públicos. Incluso creo que hasta Winston Smith, protagonista de 1984 (http://es.wikipedia.org/wiki/1984_(novela)) oyó hablar de ella de los mismísimos labios del Gran Hermano.
Les dejo aquí Panorama de Viernes, una historia en 100 palabras:
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Panorama de Viernes.
Había sido un día redondo. Juanito entró a eso de las cuatro y media, justo cuando me ponía las zapatillas de clavos.
- ¡Hola Juanito! ¿Traes las sopaipillas prometidas?,
Dije exuberante por el panorama que me esperaba durante el fin de semana. Me sonrió como si algo le doliera y no dijo nada.
- Don Carlos, aquí le traigo un memo de Don Patricio; tiene que firmar.
- ¡Tan serio Juanito!,
Tomé el lápiz y firmé el libro. Luego recogí el memo y leí: "Resolución Exenta 00231 .... Citación por Sumario ..."
... Así cayó inmisericorde la noche sobre mí: comenzaba el proceso.
Había sido un día redondo. Juanito entró a eso de las cuatro y media, justo cuando me ponía las zapatillas de clavos.
- ¡Hola Juanito! ¿Traes las sopaipillas prometidas?,
Dije exuberante por el panorama que me esperaba durante el fin de semana. Me sonrió como si algo le doliera y no dijo nada.
- Don Carlos, aquí le traigo un memo de Don Patricio; tiene que firmar.
- ¡Tan serio Juanito!,
Tomé el lápiz y firmé el libro. Luego recogí el memo y leí: "Resolución Exenta 00231 .... Citación por Sumario ..."
... Así cayó inmisericorde la noche sobre mí: comenzaba el proceso.
Examen en 100 palabras.

Hace unos años atras escribí para un conocido concurso de cuentos, breves historias de 100 palabras. Una de estas historias trataba sobre un examen y es como sigue:
(Contar las palabras, son 100 palabras):
Examen.
Entro a la sala apurado, veintiocho estudiantes esperan. Hora del Examen. El ambiente es relajado.
- ¿Cómo están para el Examen?
- Bien profe.
- ¿Cuántos ejercicios son?
- ¿Se puede usar formulario?
- ¿Qué whisky le gusta profe?...
Se produce un silencio incomodo.
- Me ofende señor, tengo principios.
- Todos tenemos nuestro precio retruca puntudo.
- No sea cínico, ¿tiene precio su madre?.
- No se enoje profe, era una broma.
Observo su cara de preocupación. ¿Qué hacer? Esperan mi reacción.
- Aquí está la hoja de preguntas. Luego continuaremos esta conversación.
Se relajan, aunque esquivan mi mirada avergonzados. Bien, aún hay esperanzas en ellos.
Monday, July 16, 2007
Profesor, quiero revisar mi prueba...
Asi comienzan mis peores dolores de cabeza, un alumno solicitando lo que obviamente es un derecho pero que ml empleado, se transforma en un chantaje emocional de primera.
No quiero que se me entienda mal, creo que todo alumno tiene derecho a ver su prueba y comparar su puntaje con la pauta. sin embargo, tambien creo que su derecho termina alli. Normalmente se fija un horario para la revisión, en mi caso, normalmente lo hago en clases y pido a los alumnos sus observaciones por escrito. Esa oportunidad es inaluable para intercambiar opiniones con los alumnos sobre su desempeño asi como sobre el desempeño del curso.
Lo lamentable acontece despues, días, semanas despues no falta el alumno que quiere "revisar" su prueba y que se enoja o indigna porque se le indica que el plazo venció. Ni hablar del momento en que se aproximan los examenes finales, cuando los alumnos revisan sus pruebas finales; en ese momento comienzan los comentarios "¿tan poca nota?", -mire la pauta- "¿y por qué tengo este puntaje?" -¿y por qué debería tener otro? "quiero entender en que me equivoqué" -¿?- "y que vamos a hacer profe con las malas notas del curso" -vamos es mucha gente- ¿qué va a preguntar en el examen?" -no lo sé, aún no lo confecciono- "pero diga una ayudita..." -¿estudió de su cuaderno las clases?- y asi sigue por largos minutos. Luego viene un segundo alumno, y un tercero, y pocas veces existe el diálogo, sólo la punzante presión por aprobar como sea.
Sé que debo esperar hasta tomado el examen y luego, al entregar las notas, la presión de los alumnos disminuirá y podré entregar todo mi esfuerzo a los alumnos pendientes. Pero eso ellos lo saben y tratan de presionar antes de que aquello ocurra.
Es un diálogo continuo, que se transmite de generación en generación, de alumnos... y de profesores.
¡Líbrame señor de corregir y de revisar pruebas...!
No quiero que se me entienda mal, creo que todo alumno tiene derecho a ver su prueba y comparar su puntaje con la pauta. sin embargo, tambien creo que su derecho termina alli. Normalmente se fija un horario para la revisión, en mi caso, normalmente lo hago en clases y pido a los alumnos sus observaciones por escrito. Esa oportunidad es inaluable para intercambiar opiniones con los alumnos sobre su desempeño asi como sobre el desempeño del curso.
Lo lamentable acontece despues, días, semanas despues no falta el alumno que quiere "revisar" su prueba y que se enoja o indigna porque se le indica que el plazo venció. Ni hablar del momento en que se aproximan los examenes finales, cuando los alumnos revisan sus pruebas finales; en ese momento comienzan los comentarios "¿tan poca nota?", -mire la pauta- "¿y por qué tengo este puntaje?" -¿y por qué debería tener otro? "quiero entender en que me equivoqué" -¿?- "y que vamos a hacer profe con las malas notas del curso" -vamos es mucha gente- ¿qué va a preguntar en el examen?" -no lo sé, aún no lo confecciono- "pero diga una ayudita..." -¿estudió de su cuaderno las clases?- y asi sigue por largos minutos. Luego viene un segundo alumno, y un tercero, y pocas veces existe el diálogo, sólo la punzante presión por aprobar como sea.
Sé que debo esperar hasta tomado el examen y luego, al entregar las notas, la presión de los alumnos disminuirá y podré entregar todo mi esfuerzo a los alumnos pendientes. Pero eso ellos lo saben y tratan de presionar antes de que aquello ocurra.
Es un diálogo continuo, que se transmite de generación en generación, de alumnos... y de profesores.
¡Líbrame señor de corregir y de revisar pruebas...!
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HEREJIA XXV
Las notas ya no reflejan aprendizaje, sólo el grado de coacción al profesor.
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Las notas ya no reflejan aprendizaje, sólo el grado de coacción al profesor.
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NO HAY NADA QUE DISFRUTE MÁS QUE COMPARTIR CON MIS ESTUDIANTES.
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No me considero para nada un hereje ni algo similar. Sin embargo, al igual que a Galileo Galilei (a la derecha), las opiniones personale...